¿Me conviene pasar de autónomo a SL?
Suele empezar a compensar cuando tu beneficio es alto y estable (a partir de unos 40.000–60.000 € al año) y no necesitas sacar todo el dinero para vivir. Por debajo, los costes de la sociedad (gestoría, cuota de autónomo societario, cuentas anuales) se suelen comer el ahorro.
La razón principal para pasar a SL es fiscal: el beneficio de una sociedad paga un tipo fijo (en 2026, el 19 % en los primeros 50.000 € para microempresas, el 23 % para pymes y el 25 % general), mientras que como autónomo pagas IRPF progresivo, que puede pasar del 37 % o del 45 %.
Pero hay costes que debes poner en la balanza:
- Crear la sociedad: notaría, registro y gestión, unos cientos de euros.
- Gestoría más cara: contabilidad completa, Impuesto sobre Sociedades, cuentas anuales.
- Cuota de autónomo societario, con una base mínima más alta que la de un autónomo normal.
- Para cobrar tú, la sociedad te paga un sueldo (que tributa en tu IRPF) o dividendos (que tributan otra vez, del 19 % al 30 %).
Cuándo suele compensar:
- Beneficio alto y estable (como orientación, por encima de 40.000–60.000 € al año).
- Puedes dejar dinero dentro de la sociedad para invertir o como colchón.
- Quieres limitar tu responsabilidad (tu patrimonio personal no responde de las deudas de la SL, salvo excepciones).
- Vas a contratar, entrar socios o trabajar con clientes grandes que prefieren sociedades.
Ejemplo: con 70.000 € de beneficio como autónomo, el IRPF puede rondar los 20.000 €. En una SL, cobrando un sueldo de 35.000 € y dejando el resto en la sociedad, la factura total de impuestos puede bajar varios miles de euros, aunque restando los costes extra el ahorro real es menor.
Error habitual: crear la SL por facturar mucho, cuando lo que importa es el beneficio, y luego sacar todo el dinero como dividendo, pagando dos veces.
En Navarra y el País Vasco los números cambian. Sociedades tiene sus propios tipos (en el País Vasco, el 20 % para micro y pequeñas empresas y el 24 % general; en Navarra, el 19 % para microempresas, el 23 % para pequeñas y el 28 % general), no hay tipo reducido por ser sociedad nueva, y el IRPF del autónomo también es foral. En el País Vasco, además, el autónomo en simplificada resta hasta un 20 % de gastos genéricos, así que la SL suele tardar más en compensar.
Haz números con tus datos reales antes de decidir, y valóralo con tu asesoría.
Estas respuestas son información general para orientarte, no asesoramiento para tu caso concreto. Las normas y las cifras cambian con frecuencia: antes de tomar una decisión, compruébalo con tu asesoría o gestoría.